LOS PECADOS DE PHILIP FLEMÍNG

Le bastó a Philip Fleming una sola mirada para sentir la obsesiva necesidad de acostarse con una mujer distinta a la suya. Pero, cuando fue hasta ella, sucedió lo inconcebible, lo vergonzoso y degradante: la impotencia viril…

 

Irving Wallace ofrece un audaz estudio de la lucha de un hombre para dominar uno de los temores que más corroen, y, al propio tiempo, presenta una denuncia franca del matrimonio en sus aspectos más soterrados. Philip Fleming, como muchos hombres que se casan demasiado jóvenes, consideraba que se había privado al hacerlo de los placeres de que pueden jactarse los solteros sin sentimiento alguno de culpabilidad. En diez años de vida conyugal, ni una sola vez le fue infiel a su esposa, a pesar de conseguir en ese lapso dinero y fama como guionista cinematográfico, y tener a su alcance una inter¬minable galaxia de mujeres deseables. Para justificarse consigo mismo y no aceptar sus propios miedos, se decía que los riesgos y el compromiso resultaban excesivos. Así, hasta que cierta tarde entró en su casa Peggy Degen, una joven viuda, belleza felina de ojos verdes, toda promesa y sensualidad… Al lector de la amplia producción literaria de Irving Wallace, LOS PECADOS DE PHILIP FLEMÍNG le parecerá, muy probablemente, su obra más acabada, pese a no ser de las más densas..

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